Calma, calma. Toma todo con calma, sentémonos un segundo ahí y fumemos un cigarrillo hasta estar del todo bien. O lo que mayormente "del todo" pueda significar para mi, porque a estas alturas, sólo quiero estar. Qué suerte tienen algunos, qué suerte aquellos que sonríen y sienten bienestar al lograr las cosas que se proponen. ¿Y qué con aquellos nostálgicos de un pasado inexistente que con cada paso bien dado sienten que retroceden tres? ¿No hay bienestar para ellos? ¿Qué acaso no se lo merecen?
Demos un poco de lástima. Bebamos un trago de ese vaso. ¿Mal? ¿Qué significa mal a estas alturas? Mal es bien y bien, bien no existe. No existe nunca más. Fumemos otro cigarrillo, ven, yo te invito. Aquí a mi lado, aquí sentados sin aguantar el peso del mundo sobre los hombros.
¿Quién dijo que todo ésto sería fácil? ¿Quién dijo poder aguantar lo mismo una y otra vez? ¿Quién no se niega a los simples placeres de la vida y aún así se siente desdichado? Miénteme un rato. Ven y miénteme diciendo que todo va a estar bien. Qué todo va a cambiar. Que aquí y ahora, todo podrá mejorar.
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